Después de un rato decidí remojar mis pies en el agua, estaba fría para la época del año que era. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y los pelos se me pusieron de gallina. Dejé el reproductor de música y los anteojos, algo de dentro del agua me llamó, fue un deseo irrefrenable, no lo pensé dos veces y me lancé al agua, quizás mis clases de natación me ayudarían a mantenerme siquiera a flote, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, me sentía como poseída por una fuerza inexplicable. Nunca fui muy buena en deportes, para ser sincera nunca me gustaron los deportes.
El lago es profundo, pero hay partes cerca de la orilla donde se toca el fondo, no era este el caso, a pesar de que el agua era cristalina, en el lugar donde me zambullí no se veía el fondo. Una vez dentro pensé en las ramas que podían estar cubiertas por el agua, y de pronto algo desde las profundidades del lago me comenzaba a arrastrar. Lástima que el instinto de supervivencia me llegó tarde a la cabeza…

Cerré los ojos, el frío me calaba los huesos y comencé a ver la oscuridad, pensé en mi madre, no había podido despedirme y mi padre, ¡pobre! No habíamos pasado ni un día juntos este verano.
Había perdido la conciencia ya no sentía nada, pero … de repente un estruendo, una fuerza descomunal me arrancó de las profundidades, después un fuerte calor inundó mi cuerpo como si hubieran encendido una hoguera en mi pecho, sentí el latido de un corazón, sentí como si me infundieran vigor, oí una voz en mi cabeza, que le ordenaba a mi cuerpo a seguir funcionando, mi pecho inició nuevamente a latir y mis pulmones se liberaron del agua que había en su interior y en un abrir y cerrar de ojos estaba tendida en mi toalla.
Intenté abrir los ojos, el sol me daba contra, hacía fatiga a ver, se dibujó una figura esbelta, primero no pude ver bien, pero poco a poco mi vista se fue aclarando. Una voz, como la que había sonado en mi cabeza me preguntaba si estaba bien y una mano suave recorría mi mejilla. Los dedos largos sujetaban hacia atrás mis cabellos revueltos y mojados.
– ¿Estás bien? ¿Cómo te llamas? Por poco y no llego a tiempo… ¿Intentabas matarte?
–Cof, cof… Aún tenía agu en mis vías respiratorias. –Veró… ni… ca, me llamo Verónica, gracias, estoy bien. – Me incorporé y pude ver su cara angelical, era alto, moreno, sus formas perfectas, sus ojos verdes brillaban como dos esmeraldas y su piel era suave y lisa. Sus cabellos morenos rizados en perfecto orden.
Jamás había visto un chico más apuesto, pensaba que estaba muerta y que éste era el cielo. Poco a poco recuperé fuerzas y me sentí mejor.
Aquí les traigo otro fragmento, de "El amor es cosa de otro planeta, estos días estoy un poco ausente del blog porque estoy escribiendo, entre otras cosas y no me hago tiempo, pero bueno siempre que puedo me paso por los blogs, contesto comentarios y saludo a mis amigos.

Mi preferido? el fundente mmm.
Me despido después de esta reflexión ^^, un beso y un abrazo a todos.
6 comentarios:
¡Me ha encantado! Has elegido un fragmento perfecto para que nos enganchemos a tu libro ;) ¡Ya tengo ganas de seguir leyendo!
Besos!
Gracias por compartir el fragmento, Danisa.
Un beso.
Genial fragmento y te deseo un buen fin de semana
Yo ya lei el libro completo esta muy interesante, pero me he enterado que hay una segunda parte... ¿es verdad?
Un beso
Hay madre mia
esos bombones medan
hambreeee TT_TT
jajaja buena entradita n_n
Sin duda sabes como enganchar al lector y hacer que desee seguir leyendo y descubrir más sobre los dos protagonistas y el roll que desempeñan.
Sigue así, que lo estás haciendo muy bien.
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