El amor es cosa de otro planeta

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lunes, 20 de agosto de 2012

Fragmento II "La Guardiana del Libro de las Tinieblas"


Hola
Esta vez quiero compartir con ustedes un fragmento de mi  última novela “La Guardiana del Libro de las Tinieblas”. También quiero invitarlos a leerlo completo en lulu.com por un precio muy económico o adquirirlo de manera gratuita en Wattpad.

Cuando llamé a la puerta no respondió nadie, intenté escuchar asentando la oreja, pero nada.
–¿Uriel estás allí?– pregunté pero no respondió.
Entonces giré el picaporte, que chirrió, la puerta se abrió lentamente, entré en la habitación, no había nadie, la cama estaba revuelta, las cortinas ondeaban con la brisa.
Una camiseta descansaba sobre el respaldo de la cama, la tomé entre mis manos y la apreté fuerte, luego me detuve a sentir su perfume. Me dirigí al armario, allí tenía pocas cosas, estaba casi vacío. Una cruz colgaba en la parte de atrás de la puerta. Tenía el aspecto de ser muy antigua.
En el suelo del armario, descansaban unos libros viejos y ajados, tomé uno y lo abrí, era de poemas, lo hojeé, dentro entre medio de las páginas el dibujo de una muchacha bellísima.
Vestida con trajes antiguos, sus cabellos rizados caían como resortes. Su rostro era de porcelana, sus grandes ojos negros, tristes, sus labios eran como fresas rosados y frescos. Tendría más o menos mi edad. Solo se podía ver la mitad de cuerpo. Pero se la apreciaba, delicada, refinada y sobre todo de otra época.
–Hola.
–¡Ohh!– exclamé sobresaltada.
–Es de mala educación registrar las cosas de los demás.– dijo acercándose a mí, tomando con delicadeza el libro y mirando con tristeza el retrato.
Parecía recién salido de la ducha, llevaba el pelo despeinado, se lo veía fresco, su piel relucía, llevaba botas negras, unos jeans desgarrados y una camiseta azul que le quedaba muy bien.
–Lo siento. – intenté excusarme. –he venido a buscarte, llamé a la puerta y luego no sé por qué entré.
–Qué haces aquí, pensé que no me habías perdonado, dijiste que no querías saber más nada de mí.
–Sí y tú me has pedido que no te bese…– contesté afectada. –me has rechazado no solo una vez sino un par de veces.
–No digas eso, te lo he explicado.– seguía sosteniendo el libro entre sus manos.– no puedo permitirme enamorarme y… no, tú no. – dijo sacudiendo la cabeza de un lado a otro.
–Explícame qué es lo que nos impide estar juntos, ¿acaso él – dije señalando al cielo– no te lo permite? el amor no es un pecado.
–Lo sé, pero no es conveniente que nos distraigamos, no quiero que te hagan daño. No lo soportaría otra vez…
–¿¿Otra vez?? ¿Cuéntame qué ha pasado?
–Está bien, sé que no pararás hasta saberlo.– dijo resignado.–
Me tomó de la mano y me llevó a la cama donde me senté, él se sentó a mi lado pero dejando un espacio entre los dos, abrió el libro que tenía entre las manos, sacó el retrato de la muchacha bella y me lo pasó.
–Se llamaba Rebeca, era bellísima, no aceptaba un no por respuesta, como tú.– me sonrojé...

Un beso y un abrazo fuerte, Buen inicio de semana a todo/as

4 comentarios:

Mae Taras dijo... [Responder]

¡Ey! Yo quiero la siguiente parte de eso, se ve interesante, la verdad.
Te sigo! Un beso !

Danisa dijo... [Responder]

GRAcias Mae , un besito !!

Rosa de los Santos dijo... [Responder]

Silvana, muchísima suerte con tu libro ! mil besosss

Alicia Fernández dijo... [Responder]

Que interesante... Tengo ganas de saber mas. Besos

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