El amor es cosa de otro planeta

El amor es cosa de otro planeta

viernes, 20 de enero de 2012

Parte III Capitulo I y una sorpresa...

Hola!!!
Aqui va la 3º y ultima parte del primer capitulo de El amor es cosa de otro planeta. Espero que hayan disfrutado con él, para mi es una alegría compartir con ustedes aunque sea un pedacito de él.
Les envío un beso y un abrazo enormes a todos, Les agradezco a todos mis seguidores, a los viejos y a los nuevos !!! Buen Viernes!!! Al final del I Capitulo ha un SORPRESA!!!
El día amaneció límpido, había tenido un sueño reparador, me desperté con la luz que se filtraba en mi habitación desde la ventana abierta, parecía un sueño, me levanté de un salto, el pelo revuelto los ojos me ardían. Miré por la ventana y ví cómo delante de mis ojos se extendía el bosque, me acerqué al espejo que colgaba de una pared y tomé de la cómoda un cepillo de finas cerdas, me lo pasé por el cabello e intenté desenmarañar mis rizos.
La visión de la jóven en el espejo era diferente a la concepción que tenía de mi aspecto, me quedé contemplándome un momento, miré dentro de mis ojos marrones, de ellos emanaba un brillo especial.
El presentimiento volvió a mi, se me revolvió el estómago, pensé que tal vez fuera solo hambre. Abrí despacio la puerta de mi habitación, las visagras chirriaron, bajé descalza las escaleras, recorrí el pasillo hasta la cocina, la casa estaba en silencio, pensé que mi padre aún dormía, pero al llegar a la cocina me invadió el dulce olor de tostadas con manteca y mermelada.
–¡Buenos días Vero! ¿Qué tal has dormido?
–Bien, gracias papá, veo que has madrugado. Mmmm que buen olor que tiene el desayuno. Te manejas muy bien en la cocina.
–Sí la verdad, después de todo al menos de hambre no moriré.
Dime ¿qué piensas hacer hoy? Es un muy buen día, ¿por qué no vas a dar una vuelta por el pueblo y de paso compras algunas cosas para la comida? Javier está trabajando en el cafe El Refugio, bueno seguramente ya lo sabías.
Cuando le conté que venías se puso muy contento y me dijo que le habías escrito para decircelo, pero que aún no sabías las fechas con exactitud.

Me encogí de hombros y lancé un suspiro, pensaba que pasaría más tiempo con mi padre, pero bueno me resigne a la idea de que serían unas largas vacaciones en soledad. Y después de todo me alegraba ver de nuevo a Javier, mi mejor amigo de cuando vivía aquí, luego cuando mis padres se separaron, nos veíamos algunos veranos, y de la ultima vez que lo ví había pasado ya tiempo …
Nos hicimos grandes amigos a distancia por supuesto estaba segura que aquí él tenía más amigos siempre me hablaba de uno y de otro, pero esperaba que se hiciera un tiempo para pazarlo juntos, él y yo, como en los viejos tiempos.
–Supongo que no hay problema, ¿aún concervas la bicicleta de mamá? – pregunté como pensando en voz alta.
El rostro de mi padre, se entristeció, –Sí esta en el garaje afuera, esta aún en buenas condiciones, tal vez solo tengas que inflarle un poco las ruedas.
–Ah, vale no hay problema, me visto y salgo a dar una vuelta. ¿Tú qué piensas hacer hoy? ¿Escribirás?
–Hoy tengo que ir a la ciudad, tengo una reunión con unos editores, pero no pienso demorar mucho, para antes de la cena estaré en casa. – Nervioso posó en la encimera la taza de café que tenía en la mano, bajó la cabeza y suspiró, luego continuo. –Lo siento Vero, me hubiese gustado mucho pasar contigo tu primer día en Lago Grande, espero que no sea un problema para tí, te prometo que buscaré el modo de que pasemos más tiempo juntos.
–No te preocupes papá, ve tranquilo yo estaré bien. – Le sonreí y con fuerzas renovadas me dirigí nuevamente a mi habitación, pasé por el baño, el ritual de los dientes, un cepillado rápido de mis morenos, largos y ondulados cabellos y me vestí: un pantalón corto color caqui, una camiseta de tirantes naranja y unas zapatillas de tela; bajé corriendo las escaleras y entré como una tromba en el garage. La bici roja estaba en un rincón llena de polvo y con las gomas chatas.
El coche de mi padre estaba al centro del garage, del otro lado una ventana y debajo un banco enorme lleno de herramientas que nunca lo ví usar, no es que fuera un manitas.
Atravesé la habitación y me dirigí al rincón donde descansaba la bici roja, la recogí y la llevé junto al banco, tenía intacto el cesto de mimbre que mi madre le había colocado en el manubrio tiempo atrás. ¡Qué recuerdos! Tomé un paño, le saqué el polvo y en aquel revoltijo de herramientas busqué un inflador, fué duro pero lo conseguí. Cuando finalicé, con orgullo abrí la puerta y saqué la bici, había quedado como nueva. La llevé frente a la casa, entre a buscar mi bolso y me despedí de mi padre.
–Adiós papá, nos vemos esta tarde, te esperaré con la cena lista. Que tengas un buen día.
–Gracias, tóma dinero para que compres lo que quieras comer y las cosas para la cena, que tengas tú también un buen día y ten mucho cuidado, las llaves quedan en la maceta al lado de la puerta.
–Ok y tú que tengas mucha fortuna en tu reunión, cuídate papá. – Me acerqué y le dí un beso, su barba descuidada picaba. Me dí media vuelta y de un salto me encontraba sobre la bici. No tendría ningún problema, podía estar todo el tiempo que quisiera fuera, mi padre no volvería hasta la noche.
Iría a hacerle una visita a Javier a ver si me ponía al día con las noticias del pueblo.
Con una sonrisa en los labios y el viento en mi cara, inicié mi camino, me quedaba de cuesta abajo así que no era mucho el esfuerzo, el problema sería a la vuelta. Me coloqué los cascos, encendí el mp3, busqué mi canción favorita y me puse en camino hacia el pueblo. La sombra de los árboles se proyectaba en la calle, el frescor del agua subía desde el fondo del río, los pájaros cantaban alegres, mariposas multicolores revoloteaban por las flores silvestres entre las hierbas del campo.
Por mi camino crucé un par de turistas, por el resto el trayecto fue tranquilo sin ningún sobresalto.
Aún es pronto para que inicie la temporada en pleno. Este pueblo recibe a turistas que vienen de todo el mundo a hacer caminatas, escaladas, rafting, etc. Por eso se ve mucha gente jóven en estos parajes; los bares y restaurantes que existen, lo hacen por esa razón, el resto de negocios panaderías, fruterías, etc, viven de la gente del lugar, durante el año.
Lago Grande, tiene todo lo que se necesita para sobrevivir y cada vez más porque algunos apasionados del campo deciden vender sus casas en la gran ciudad y trasladarse a vivir aquí, tranquilos entre la naturaleza. Pero sin abandonar las comodidades de la civilización.
En el pueblo hay un colegio de última generación, gracias a las donaciones de las familias bienestantes, un hospital, que es mucho mejor que los de las grandes ciudades, aquí reciben atención en tiempo y lugar excelentes.
Un avance exagerado para un pueblo tan pequeño, vivir del turismo, es lo que tiene, la exigencia de tener estructuras que puedan hacer frente a los problemas y posibles accidentes de los deportes de riesgo que aquí se practican.
El padre de Javier es el nuevo director del hospital, al menos eso es lo que me ha contado por mail, hace ya unos meses atrás. Antes era un médico más, que trabajaba en el hospital, pero por su aplicación y destreza ha llegado muy lejos.
La familia de Javier siempre ha sido muy unida a la mía, sus padres y los míos son muy amigos, el señor Jorge es amigo de mi padre desde pequeño, era imposible no terminar siendo amigos con Javier.
Cuando mi madre se casó con mi padre consideró todo esto y todo sumado, no le pareció tan mala la idea de vivir aquí, lástima que después las cosas andaran como fueron …

     Siii tambien hay un pedacito del capítulo II
                                                                  Capitulo II

Atontada por la siesta me senté en el sofá, miré el reloj eran apenas las tres de la tarde me dirigí a mi habitación, revolví en el armario en el cual había vaciado mi maleta, me puse un bañador rojo de dos piezas que resaltaba en mi piel blanca como la luna llena y me vestí. Salí, monté la bicicleta y pedalé hasta el lago, esperaba no encontrar mucha gente y así fue.
Cuando llegué, el sol se reflejaba en las aguas cristalinas creando un juego de luz mágico.
El sonido acompasado de las olas arrullaba a los pájaros que cantaban posados en los árboles cercanos.
La majestuosidad del lago dejaba sin aliento a cualquiera. Desde la orilla se podía ver reflejada en él como en un inmenso espejo, la cadena montañosa que lo semicircundaba como una medialuna. De un lado el bosque y del otro la roca que caía en picada hacia sus profundidades engullida por el agua.
Dejé el camino principal y me adentré por un delgado sendero, hasta la orilla del lago. Saqué el bolso del cesto y extendí una enorme toalla multicolor.
El aire era tibio, la hierba verde y muy tierna, me quité los zapatos y sentí que era fresca. Podía sentir la energía de la naturaleza penetrando a través de mis pies e invadiendo mi cuerpo.
Encontré un buen sitio para ubicarme, sobre de una piedra enorme cerana al agua, las piedras servían de tumbonas a los bañantes. Allí me encontraba yo. La gran piedra blanca y plana estaba caliente y era afilada.
Estiré mi toalla con cuidado, me puse un poco de crema y me tendí al sol, me puse los cascos y la música a tope.
Los anteojos de sol que me había regalado mi madre para el cumpleaños pasado eran enormes y me cubrían la mitad del rostro, sería por eso que los adoraba, los llebaba siempre conmigo.
Después de un rato decidí remojar mis pies en el agua, estaba fría para la época del año que era. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y los pelos se me pusieron de gallina. Dejé el reproductor de música y los anteojos, algo de dentro del agua me llamó, fue un deseo irrefrenable, no lo pensé dos veces y me lancé al agua, quizás mis clases de natación me ayudarían a mantenerme siquiera a flote, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo, me sentía como poseída por una fuerza inexplicable. Nunca fui muy buena en deportes, para ser sincera nunca me gustaron los deportes.
El lago es profundo, pero hay partes cerca de la orilla donde se toca el fondo, no era este el caso, a pesar de que el agua era cristalina, en el lugar donde me zambullí no se veía el fondo. Una vez dentro pensé en las ramas que podían estar cubiertas por el agua, y de pronto algo desde las profundidades del lago me comenzaba a arrastrar. Lástima que el instinto de supervivencia me llegó tarde a la cabeza …
Cuando me dí cuenta me estaba hundiendo en el agua cristalina que tapaba mis ojos, comencé a dar manotazos, e intenté gritar pero el único grupo de chicos que había visto del otro lado cuando llegué, no me esuchaba. Agitaba mis barazos e intentaba mover mis piernas, pero una de ellas estaba atrapada por algo, seguramente una rama, parecía una mano que me tiraba. Me debatí por unos segundos, pero poco a poco fuí perdiendo mis fuerzas y sentía como mis pulmones se llenaban de agua.
Cerré los ojos, el frío me calaba los huesos y comencé a ver la oscuridad, pensé en mi madre, no había podido despedirme y mi padre, ¡pobre! No habíamos pasado ni un día juntos este verano.
Había perdido la conciencia ya no sentía nada, pero … derrepente un estruendo, una fuerza descomunal me arrancó de las profundidades, después un fuerte calor inundó mi cuerpo como si hubieran encendido una hoguera en mi pecho, sentí el latido de un corazón, sentí como si me infundieran vigor, oí una voz en mi cabeza, que le ordenaba a mi cuerpo a seguir funsionando, mi pecho inició nuevamente a latir y mis pulmones se liberaron del agua que había en su interior y en un abrir y cerrar de ojos estaba tendida en mi toallón.
Intenté abrir los ojos, el sol me daba contra, hacía fatiga a ver, se dibujó una figura esbelta, primero no pude ver bién, pero poco a poco mi vista se fue aclarando. Una voz, como la que había sonado en mi cabeza me preguntaba si estaba bien y una mano suave recorría mi mejilla. Los dedos largos sujetaban hacia atrás mis cabellos revueltos y mojados.
–¿Estás bien? ¿Cómo te llamas? Por poco y no llego a tiempo … ¿Intentabas matarte?
–Cof , cof, … Aún tenía agua en mis vías respiratorias. –Ve -ró - ni-ca, me llamo Verónica, gracias, estoy bien. – Me incorporé y pude ver su cara angelical, era alto, moreno, sus formas perfectas, sus ojos verdes brillaban como dos esmeraldas y su piel era suave y lisa. Sus cabellos morenos rizados en perfecto orden.
Jamás había visto un chico más guapo, pensaba que estaba muerta y que éste era el cielo. Poco a poco recuperé fuerzas y me sentí mejor...

8 comentarios:

Anna Soler dijo... [Responder]

Muy bueno si. Invita a seguir leyendo pues te deja con sabor a más. Algún dia espero leerlo completo

Besines

Danisa dijo... [Responder]

Gracias Anna !! un besito guapa !! me alegro que te haya gustado

Judith dijo... [Responder]

Muy buen capitulo y el segundo aun mas, me dejo intrigada lo de el lago.
Buen fin de semana !!
Besos ^ ^

Citu dijo... [Responder]

Muy bueno capítulos te mando un beso y buen fin de semana

alpispa dijo... [Responder]

muy buen capítulo, espero leer el libro completo más adelante :D
Un besito!!

Danisa dijo... [Responder]

Judith: gracias, me alegro mucho que te haya gustado y he cumplido con mi cometido dejarte con la intriga ^^. besitos y gracias por pasar

Danisa dijo... [Responder]

Citu: gracias amiga por pasar y tomarte tu tiempo para leer mis escritos.
Te envio un beso enorme, y deseo que hayas pasado un buen fin de semana y me alegro que te haya gustado
Besitos!!

Danisa dijo... [Responder]

alpispa: Me alegro que te haya gustado y espero que en el futuro ( cercano ^^) lo leas entero y me dices que te parece.
GRacias por pasar, besitos ^^

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